|
Ábrele tu Corazón
¡Si tú supieras,
amigo, lo mucho que Dios te ama! Te lo muestra cada día desde las
horas tempranas.
Te levanta, te
alimenta, te viste, también te calza; y si te encuentras
enfermo, si le pides, El te sana.
Piensas que lo
tienes todo, ¡Pues algo especial te falta! aunque ahora no lo
entiendas lo comprenderás mañana.
Es de niños
entenderlo al sabio le es cosa extraña ¡Pues a tí Dios te ama
tanto que como a niño te habla!
¿Quieres, mi amigo, ir al cielo cuando de este mundo partas? Cree solo en
JESUCRISTO; El quiere salvar tu alma.
En este día del
Señor clamo por tí al Dios del cielo que ponga en tu
corazón darte a El con grande anhelo.
Recuerda los
beneficios que por amor El te ha dado; de todos, el más
hermoso, el más valioso y más alto; aquél que no tiene
precio pues con sangre fue pagado.
Es la salvación
eterna, es vivir siempre a su lado. Es que te amistes con El, con
tu Dios que te ha creado.
Dale importancia al
consejo que por amor hoy te damos; ábrele tu corazón a Aquel que
al mundo te trajo.
-- Zaida C.
de Ramón --
Sed Santos
Señor, Tú nos
quieres santos, ayúdanos a lograrlo. ¡Son tantas las influencias
que se presentan a diario!
El mundo con su
atractivo trata siempre de apartarnos; No permitas que nos
toque, enséñanos a cuidarnos.
Danos la
sabiduría que todos necesitamos para poder discernir entre lo
bueno y lo malo.
La carne con sus
sentidos trata también de atraparnos, tal parece que se
olvida que estamos crucificados.
Como Tú bien nos
conoces y nada pasas por alto fue por eso que enviaste al buen
Espíritu Santo.
Ese gran
Ayudador que quiere siempre guiarnos; nos ayuda en la
oración para que estemos velando.
Si en espíritu
vivimos y si en espíritu andamos, no tenemos que
temer caminaremos triunfando.
Todo eso lo hace
El nosotros solo nos damos en un sacrificio vivo para poder
agradarlo.
Reconozco, mi
Señor que eres Rey y soberano sin tu ayuda, mi buen Dios, nunca
podremos lograrlo.
Abre los ojos,
Señor, despierta a tu pueblo amado; hazle saber de una vez que
todo está preparado.
Cuando la trompeta
suene y Tú vengas a buscarnos contigo solo se irán los que se
encuentren velando; esos que se han mantenido siempre fieles al
Amado guardando con mucho celo un corazón puro y santo.
Porque Tú eres
santo, Dios y Celoso te has llamado; hoy nos quieres
advertir: "¡Sed santos, pues YO soy santo!"
-- Zaida C.
de Ramón --
¿Qué es la
Vida?
--¿Qué es la vida
para tí? -- La vida ... es Cristo en mí. Es que sin Cristo no hay
vida solo puedes existir.
-- Espera, explícame
eso, ¿Qué es lo que quieres decir, Que después de tantos años yo
he estado y no he estado aquí?
Es profundo, no lo
entiendo ¡tan sabio que siempre fui! Creía que mucho sabía; hoy
veo que no es así.
Pero, ¿tú dices que
Cristo es el que hace vivir? Yo creía que estaba muerto pues yo
no lo veo aquí.
¿Cómo entonces tú
sostienes que El es vida para tí? ....... Pues si a tí El te dió
vida también puede hacerlo en mí.
Yo creía, yo
pensaba que estaba lejos de mí; pero ahora ....... me
arrepiento: JESUCRISTO, creo en Tí.
Desde ahora ya no
existo pues al pasado morí; comienzo una nueva vida con JESUS que
es vida en mí.
Ya no le temo a la
muerte, no me inquieta el porvenir; con JESUS vivo
seguro ¿Quieres tú también vivir?
-- Zaida C.
de Ramón --
No te
afanes
Marta, Marta, no te
afanes; veo que estás muy procupada. ¿Tú no ves que Yo he
venido para servirte, mi amada?
Descansa un poco,
reposa y gózate en mis Palabras; ellas son pan al hambriento y al
sediento es como agua.
Si observas a tu
hermanita, a mis pies cayó postrada; escogió la buena parte y no
le será quitada.
Por eso, Marta
querida, echa sobre Mí tu carga y entonces podrás
vivir trabajando y descansada.
Tengo planes para
tí; has sido seleccionada, pues muy pronto tú has de ver mi
gloria manifestada.
Quita la piedra, no
dudes, cree en Mí y en mi Palabra; me debo glorificar, no te
afanes, ven, descansa.
-- Zaida C.
de Ramón --
Mi
Amigo
Divino
¡Qué hermoso es
poder dejar que el Espíritu me guíe! El se goza en dirigir a
aquel que se lo permite.
Es porque Dios me
ama tanto que me dio el libre albedrío para que yo decidiera de
mi voluntad seguirlo.
A fin de que lo
lograra fue que El envió a su Hijo y en la cruz me declarara
insuficiente en mí misma.
Desde entonces
comprendí que sin su ayuda no puedo, mas El ya me había
enviado en su amor al Paracleto.
En mi corazón
creí también en esta promesa que JESUS hizo al partir y en
Pentecostés cumpliera.
No tardó el
Ayudador en tomar el señorío de mi espíritu, alma y cuerpo pues
me rendí y El lo hizo.
Ahora yo me gozo en
El y El se deleita conmigo; a JESUS glorificamos. ¡El es mi Amigo
Divino!
-- Zaida C.
de Ramón --
Niégate a Tí
Mismo
¿Sabes una cosa,
hermano, que te veo entristecido? Como si algo te faltara y no
logras descubrirlo.
¿Te sientes
insatisfecho? ¿Piensas si Dios se habrá ido? ¿Dudas si vale la
pena dejarlo todo y seguirlo?
Aunque te sientas
muy triste, aunque te encuentres vacío, atrás ya no volverás; "No
puedes dejar a Cristo"
¿No será que con tus
fuerzas y talentos no has podido? ¿No has tratado de llegar a la
meta por tí mismo?
Haz como Pablo, mi
hermano, y no seas confundido; tenlo todo por basura para que
ganes a Cristo.
Ríndete hoy al
Señor, reconócete vencido; para que seas vencedor niégate hoy a
tí mismo.
-- Zaida C.
de Ramón --
JESUS Llama a la Puerta de tu
Corazón
Múltiples años he
pasado ansioso A tu puerta velando noche y día, Y esperando me
abrieras generoso, He llamado y llamado con porfía. Pero tu ingrato
corazón que ignora De mi insondable amor el justo enojo, Me ha
dejado llamar hora tras hora, Sin correr de tu puerta el cruel
cerrojo. Mas Yo no vengo a demandarte abrigo, Aunque estoy tan
cansado y tengo frío... Los ángeles de Dios están conmigo, Cielos,
tierra, la mar y todo es mío. Yo quiero darte lo que tú no tienes: A
tu pecho la paz y la ventura, Colmarte, sí, de celestiales bienes, Y
tornar en delicia tu amargura. Vengo a ofrecerte mi amistad
sincera, La que te pruebo con mi mano herida... ¡Ay! posar a tu lado
Yo quisiera Esta noche tan triste de la vida. Heme aquí, a la puerta
todavía, Llamo, llamo, el murmullo se asilencia, Si me abrieras
feliz me sentiría, Haciéndote feliz con mi presencia. Vendrán los
años de amargura impía En que llores tu triste desventura, De
salvación se habrá acabado el día, Y excusa no tendrás en tu
amargura. Ya me voy lamentando tu dureza; No he tenido de tí la
bienvenida. Yo quise darte celestial riqueza, El mismo cielo con mi
misma vida. Yo no puedo violar esta morada Que se me cierra sin
mirar mi anhelo: Sin voluntad, mi amor sería nada, Y muy triste
también el mismo cielo. Llamaré con paciencia en otra puerta, En
otro corazón tal vez ansioso, Allí Yo sé que al encontrarla
abierta, Feliz seré con impartir mi gozo.
-- Arturo
Borja Anderson --
Existe un
Dios
Cuando el sol, con
sus rayos, adorna la tierra, Y dora los mares y pinta la hierba, Me
dice al oído, muy suave. una voz: << Existe un Dios
>>
Cuando brilla la
luna, y su luz blanquecina Bañando lo creado, al mundo da vida, Se
deja sentir a mi lado una voz: << Existe un Dios
>>
Cuando aves, en
bosques, entonan sus trinos Y alaban alegres al Ser que las hizo, Me
dicen gozosas con célica voz: << Existe un Dios
>>
Cuando aspiro el
perfume que exhalan las flores, Tan bellas al día, tan puras de
noche, En tono armonioso me dice una voz: << Existe un Dios
>>
Cuando elevo hacia
arriba mi vista y contemplo Los mundos millares que pueblan los
cielos, Me encuentro pequeño, y escucho la voz: << Existe un
Dios >>
Cuando veo los
cielos, obra de tus manos, La luna y estrellas que Tú has
formado... << Cuán grande es tu nombre >> -escucho la
voz, << ¡Cuán grande, oh Dios! >>
Cuando pienso, oh
buen Padre, en tu amor tan inmenso Que has dado a tu Hijo a morir cual
cordero, Te alabo, oh Eterno, y voy de tí en pos, ¡Te alabo, oh
Dios! ...
VOLVER
ATRAS  |